martes, 18 de diciembre de 2007

Industria salmonera chilena cultiva riesgos: Salmón Limpio no engorda


El 2007 ha sido un año que los salmoneros recordarán por siempre, desde el verano que están teniendo una especial atención ya que un parásito mermó su producción dejando a la luz pública el trabajo sucio que vienen realizando.

Luis Felipe Leiva P. - Periodismo Científico y Ambiental

Los salmonicultores han sufrido un violento remezón, que a parte de ser rápidamente catalogado como uno los peores problemas que ha tenido el rubro desde sus inicios, también los ha llevado -a la industria del salmón- a destapar un funcionar que muchas veces no estan bueno. A pesar de problemas como la plaga de un parásito que no se podía controlar, este sector productivo paradójicamente creció un 27% este año (crece a un ritmo del 22% anual, US$159 millones en 1991 a US$973 millones el 2005, según datos de Salmonchile) y ocupa gran parte de la décima región de Los Lagos, modelo de industria moderna; gana millones de dólares, mata el medio ambiente, invierte poco y paga menos, funcionando de este modo desde mediados de los años 70.

Sin lugar a dudas que el acelerado crecimiento de la industria es uno de los factores claves, ya que no se han tomado medidas a largo plazo, liderando al 2005 el ranking de exportaciones (por envíos) obteniendo utilidades por US$1.733 millones según noticias de latinamerican-markets, transformándose a la fecha en una fuerzas económicas del país, después del sector minero y forestal. En la actualidad, la industria se debe estar preparando para los problemas y cuestionamientos que sucederán por su funcionar negligente, lo que por supuesto es dado por las mismas leyes chilenas.

Sin embargo, a pesar de que se trata de una industria que se agiganta a través del tiempo, este año un parásito llamado Caligus rogercresseyi o piojo de mar, mató el 30% de los cultivos este verano (2007). Pero ¿cómo una industria tan grande es afectada por un parásito natural del ecosistema para el que se supone están preparados? La verdad es que estaban preparados, y con la mejor de las sustancias, el problema fue abusar ella logrando que el parásito se volviera resistente y quedando plenamente expuestos al piojo.

Para el control de organismos como estos se usa una sustancia llamada Benzoato de Emamectina, una de las mejores en palabras de la Doctora Sandra Bravo, académica de la Universidad Austral. Claramente, puede ser la mejor sustancia, pero también es la única autorizada, lo que no permite alternación siendo la principal debilidad de la Industria.

Bravo actualmente está a cargo del proyecto "Evaluación de resistencia al Benzoato de Emamectina en Caligus rogercresseyi e implementación de estrategias para minimizar su impacto en los salmones de cultivo". Este estudio fue favorecido con 150 millones para su ejecución, dineros dados a través del XII Concurso de Proyectos de Investigación y Desarrollo Fondef de Conicyt. Estudio que había estado dormido desde hace un par de años en una de las primeras apariciones del Parásito.

Parasitismo


El tema del piojo de mar y parasitismo no es nuevo, puesto que han habitado desde siempre en nuestras aguas. El año 1983 se anunció la primera especie de piojo, el Caligus teres, posteriormente en 1998 se presenció otra especie llamada Caligus flexispina, este pequeño crustáceo de poco más de dos milímetros, pasó a llamarse Caligus rogercresseyi por Boxshall y Bravo, de hecho esta última, es la científica que se dedicó a su estudio hasta la fecha.

Sin embargo, el problema del piojo de mar es sólo la punta de un iceberg, ya que los problemas que tiene la salmonicultura son mucho más grandes, tal como lo han demostrado los científicos y la incipiente cobertura del tema por parte de los medios de comunicación.

¿En qué nos afectan las salmonera?

Qué sucede cuando en un país (como el nuestro) se cobran 70 mil pesos por concepto de patente por cada hectárea que se cultiva con salmones, ¿qué pasa cuando no es necesario un estudio de impacto ambiental para poner una jaula de cultivo? Y ¿qué pasa cuando puedo poner todos los peces que pueda poner en cada jaula? Preguntas fáciles de responder, tenemos un desastre ecológico de envergadura.

La industria del salmón implica la contaminación que sufre el medio ambiente y en particular el suelo marino (el benthos, que es la zona intermedia entre el agua y suelo marino) el que se ve dañado en una escala que no podemos percibir ni dimensionar. En Chile se producen hasta 40 kilos de salmón por cada metro cúbico de agua, siendo sólo 15 kilos lo recomendado por la entidad estatal correspondiente (Sernapesca) a diferencia de los menos de 10 kilos de otros países exportadores.

El resultado de esta práctica lo que demostró el Dr. Sandor Mulsow en un estudio realizado en fiordo Pillán y en el fiordo Reñihue en donde se produjo en el caso del primero la perdida total de la vida en el fondo marino a causa de los ácidos provenientes de las fecas de los peces y de alimento sin consumir.

En la foto se muestra un corte transversal del subsuelo marino tomada por el investigador de la Universidad Austral el año 2006. A la izquierda se ve un benthos sin intervención, en donde hay una gran entrada de oxígeno -lo que se indica con circulos amarillos, facilitando la vida de bacterias, a la vez que se ve una escasa presencia de ácidos. En la imagen de la derecha se ve un subsuelo donde está instalada una jaula de salmones donde la línea blanca que se aprecia en la mitad, corresponde a una barrera de residuos que impide el paso del oxígeno, por lo que elimina la vida ya que lo que predomina bajo esta son ácidos -circulos calipso-.

Es más, según Mulsow “si uno pone un plástico en esa zona, éste se disuelve”. Cosa que ocurre con alguno de los equipos que ocupan los buzos, los cuales han tenido problemas muy graves, incluso se ha sabido de perdidas de vidas, como dio a conocer una reciente publicación llamada “Radiografía a la Industria del Salmón en Chile”, diciendo -“Desde febrero de 2005, el Centro Ecoceanos, basado en datos de la Armada, la Dirección del Trabajo y de las Fiscalías Regionales de Los Lagos y de Aisén, ha registrado 42 trabajadores del sector acuícola muertos o desaparecidos (…) –anexa sus nombres, las fechas de muertes y lugar de procedencia, y continua-, “Estas muertes se han debido a las escasas medidas de higiene y seguridad laboral que presenta la industria, tanto en sus centros de cultivo, como en sus plantas procesadoras, además de las faenas vinculadas a las etapas de transporte de peces, alimento y diversos insumos.”

Las conclusiones de Mulsow son tajantes, el problema es grave y merece estudios más acabados, donde el gran culpable de lo que sucede en el Benthos es el alimento de salmón que no es consumido por los peces de las jaulas, el que se deposita en el fondo o se esparce por el medio acuático.

Hoy el investigador comienza una investigación en el seno de Reloncaví, donde el problema es algo distinto, según una investigación de la Fundación Oceana demostró que el 40% de los peces estaban contaminados con antibióticos por el alimento que se esparce, ya que a través de éste se le dan todas las sustancias necesarias para tener un pez sano.

Antibióticos y Salmones

¿Qué papel juegan los antibióticos en la Industria Salmonera? El papel es fundamental puesto que los antibióticos son sustancias artificiales, ocupadas principalmente en el tratamiento de enfermedades humanas, estos fármacos tienen como característica principal ser únicos, escasos y limitados. ¿Qué implica esto último? Implica que, una vez que determinados microorganismos generan una resistencia al medicamento este ya es inservible.

Ahora bien, “resistencia” es justamente la palabra que ha gatillado los enormes problemas de la industria del salmón este año 2007, -como lo mencionaba al comienzo de este repotaje-, que el parásito Caligus sea resistente, implica muchas más cosas que una simple ineficacia de las sustancias utilizadas, esto en realidad mucho más complejo, ya que significa que los diminutos organismos se traspasaron la información necesaria para ser inmunes al benzoato de emamectina, antiparasitario que no fue bien utilizado por los productores de salmón.

Esto lo confirma la misma Doctora Bravo que menciona “que no hubo periodos de alternancia en el uso del producto, como pasa en otros países, en los que hay tiempos de descanso”. Esto sumado a las favorables condiciones en las que el parásito se desarrollaba provocó que las células de este último captaran información valiosa que rápidamente incorporaron a su material genético, adaptando a su nueva generación al medio en donde viven.

La solución en palabras del Doctor Humberto Dölz, Académico e Investigador de la Universidad Austral de Chile no es buscar más sustancias, ya que están limitando la efectividad de fármacos (antibióticos) que sirven para salvar vidas humanas. De hecho el Director de la Escuela de Química y Farmacia recalca que al usar antibióticos en animales como salmones, poco a poco nos estamos quedando indefensos ante la aparición de nuevas enfermedades.

Mientras más sano lo venden, más insano es consumirlo

“Resistencia” es un asunto de suma importancia cuando se trata de hablar sobre el uso de antibióticos en la producción animal, ya que estas sustancias son necesarias para salvar vidas y que al ser usadas en este tipo de actividades estamos creando un problema que de una u otra forma afectarán la salud del hombre.


Esta última idea la expuso Dölz en un seminario “Potenciales impactos en la salud de los trabajadores por el uso masivo de medicinas veterinarias en la industria salmonera”, realizado en Puerto Montt el pasado 16 de mayo de 2007.

En la oportunidad ejemplificó con resultados de estudios sobre resistencias obtenidos tanto en el extranjero como en Chile en enfermedades como Escherichia coli, que desde 1999 es un 6,4% más resistente. Dando resultados alarmantes de nuestra realidad, primero concluye en que hay una disminución de fármacos útiles y que somos los mayores importadores de antibióticos en el mundo.

Dentro de la presentación de Dölz en aquel evento, es posible ver por ejemplo el aumento de las resistencias y lo poco llamativo que resulta para la industria farmacéutica su elaboración, ya que a lo largo de la última década ha habido una disminución de antibióticos aprobados, -entre los años 1983-1987 se aprobaban 16 aproximadamente, mientras que entre 2003-2004 las cifras no promediaban los 4, lo que demuestra que ahora tenemos medicina para las enfermedades que nos aquejan.


¡¡¡¡¡Y no sólo los salmones!!!!!!!!

En mayo de 2007 el doctor Felipe Cabello (Professor Department of Microbiology and Immunology New York Medical College. Nueva York, Estados Unidos) mostró en una presentación que el uso de antibióticos ha aumentado ostensiblemente, dando a conocer que solamente entre los años 1990-98 las importaciones aumentaron en más de 60 toneladas.

Pero no es sólo eso, Cabello, dice que “los efectos de la acuicultura se proyectan más allá del ámbito geográfico de ésta, como lo demuestra la dispersión de antimicrobianos residuales detectadas en peces silvestres –recordemos que en el fiordo de Reloncaví se comprobó un 40% de peces silvestre contaminados por antibióticos en una investigación a cargo de Sandor Mulsow- que podrían incluso alcanzar a la población humana, si estos peces (…) son ingeridos por ella. En consecuencia, -continua- nuestros hallazgos implican que se deberían establecer aproximaciones ecosistémicas para controlar los efectos ambientales y las consecuencias para la salud humana y animal que esta actividad tiene”.

Esto es a raíz de un estudio llamado “Residuos de tetraciclina y quinolonas en peces silvestres en una zona costera donde se desarrolla la acuicultura del salmón en Chile” que buscaba medir la presencia de antibacterianos y antiparasitarios residuales en muestras de carne de peces silvestres de consumo humano, extraídos en las cercanías de un recinto de acuicultura en la región de los Lagos.


Esta investigación demostró que peces silvestres ingieren alimento artificial para salmón, pudiéndoles detectar tetracicilina y quinolona (sustancias que no se degradan). Esto significa que el uso de antibacterianos en la acuicultura del salmón tiene efectos que van más allá de las mismas jaulas. En el mismo documento del doctor Cabello dice: “se indica que dada la relevancia de estos hallazgos para la salud humana y animal, el ambiente requerirá de estudios más amplios y detallados para implementar futuras regulaciones del uso de antibacterianos en acuicultura” -señala-.

También en otro documento llamado “Antibióticos y acuicultura en Chile: consecuencias para la salud humana y animal” -del mismo autor-, dice que “Pareciera indiscutible que el uso masivo de antibióticos en la acuicultura genera una serie de repercusiones que escapan los confines geográficos y económicos de esta actividad, y que tienen la capacidad de influenciar negativamente aspectos de la salud humana y animal” –señala Cabello en un paper del pasado 4 de octubre de 2006.

Para muchos puede sonar confuso y ajeno este uso excesivo de sustancias químicas de uso veterinario, pero es preciso dejar en claro que se les está dando medicina que es necesaria para salvar vidas humanas a animales de producción. Estos a su vez están creando un círculo que afectará la vida del hombre en gran medida.

Ya que el uso de antibióticos da las herramientas a los microorganismos para hacerse inmunes, estos –en el caso de las sustancias que se le dan los peces- de una u otra forma llegan al cuerpo del hombre, ya sea por la ingesta de la carne o por contacto indirecto, por ejemplo cuando entramos al agua a darnos un baño en el verano, esta idea está abiertamente planteada en la presentación que hace Dölz sobre el tema (en la foto de arriba).

Salmones y sociedad


En la actualidad, el huracán recién toca tierra puesto que a todos los problemas que trae consigo, llámese problemas de salud humana a futuro, perdida total de los organismos que se dedican a descomponer la materia orgánica que cae al fondo de los mares (como lo ocurrido en el fiordo Pillán), se suman los graves problemas sociales puesto que si bien las salmoneras generan millones de dólares, los trabajadores son un sector marginado de las bonanzas del salmón.

Prueba de esto fue la Encuesta Laboral (Encla 2005), Que detectó un aumento en la subcontratación a nivel nacional. En la Región de Los Lagos, la industria salmonicultora genera directa e indirectamente alrededor de 45.000 empleos, pero sólo 6.783 trabajadores están sindicalizados.

Además de esto, las condiciones laborales son deplorables muchas veces, y según consta en las infracciones cursadas al rubro se pueden ver casos de: Informalidad laboral; Incumplimiento a las normas de higiene y seguridad (niveles altos de humedad y bajas temperaturas, estadísticas de accidentabilidad, no entrega de implementos de protección personal, entre otros); Falta de condiciones seguras para el trabajo bajo el mar; Incumplimiento de las normas de protección a la maternidad y Prácticas antisindicales. Según publica la “Radiografía a la industria del Salmón”.

Nuestras políticas medio-ambientales y laborales, sólo están favoreciendo a un sector, al que se suman los ambiciosos intereses extranjeros que ven en nuestras tierras y mares una oportunidad para pagar menos por concepto de sueldos y explotación, prueba de esto son las acusaciones de Dumping de Alaska y Canadá que han trascendido en la prensa desde comienzos del 2001, cosa no penalizada por carecer de un equipo que evalúe la situación.

Luis Felipe Leiva P.

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